Cada segundo lunes de febrero se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia, una fecha que busca derribar estigmas y resaltar la necesidad de mejor atención. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta el 70% de las personas que viven con esta condición podrían llevar una vida plena y sin crisis si recibieran el tratamiento adecuado.
Desde el Colegio de Bioquímicos del Chaco, destacamos que ese «tratamiento adecuado» no solo depende de la prescripción médica, sino de un seguimiento clínico riguroso donde el laboratorio cumple un rol determinante.
Monitoreo Terapéutico
La epilepsia se aborda principalmente mediante Fármacos Antiepilépticos. Sin embargo, debido a que cada organismo metaboliza los medicamentos de manera diferente, no existe una «dosis universal». Es aquí donde interviene la bioquímica a través del Monitoreo de Niveles Plasmáticos.
Este proceso permite medir la concentración del fármaco en sangre para asegurar que se encuentre dentro del rango terapéutico: lo suficientemente alta para controlar las crisis, pero lo suficientemente baja para evitar efectos tóxicos. Esta información es la que permite al equipo médico ajustar el tratamiento con precisión quirúrgica para cada paciente.
Un enfoque de salud integral
El compromiso del profesional bioquímico va más allá de medir una droga en sangre. Un tratamiento seguro a largo plazo requiere la vigilancia constante de la salud general del paciente. El uso crónico de anticonvulsivantes exige un control periódico de:
- Perfiles hepáticos: Para monitorear el metabolismo de los fármacos.
- Perfiles hematológicos: Para detectar de forma temprana posibles alteraciones en las células sanguíneas.
- Metabolismo óseo y metabólico: Para prevenir efectos secundarios relacionados con el uso prolongado de la medicación.
Compromiso con la certeza
En este día de concientización, reafirmamos que la eficacia terapéutica en la epilepsia es el resultado de un trabajo interdisciplinario. La bioquímica aporta la base científica y la seguridad analítica necesarias para que el diagnóstico se transforme en bienestar real.



